Testamentos: cómo organizar el destino de los bienes
El testamento es una herramienta que permite a una persona dejar establecida su voluntad respecto del destino de sus bienes después de su fallecimiento.
Realizar un testamento puede ser especialmente útil cuando se pretende organizar anticipadamente una herencia, beneficiar a determinadas personas o disminuir la posibilidad de futuros conflictos familiares.
No en todos los casos. La legislación argentina protege a determinados herederos legitimarios, como los descendientes, ascendientes y el cónyuge, según corresponda.
Cuando existen estos herederos, una parte de la herencia se encuentra reservada por ley para ellos. El testador puede disponer libremente de la denominada porción disponible, respetando esos derechos.
Por este motivo, antes de realizar un testamento es importante analizar la situación familiar y patrimonial de cada persona.
El Código Civil y Comercial contempla, entre sus formas, el testamento ológrafo y el testamento por acto público.
El testamento ológrafo debe ser escrito íntegramente de puño y letra del testador y cumplir con los requisitos legales de fecha y firma. El testamento por acto público se realiza mediante escritura pública, con intervención de escribano y las formalidades previstas por la ley.
El cumplimiento de estos requisitos es fundamental, ya que los defectos formales pueden provocar cuestionamientos posteriores sobre la validez del testamento.
No. Después del fallecimiento deberá realizarse igualmente el procedimiento sucesorio correspondiente.
Sin embargo, el testamento permite que exista una manifestación expresa de la voluntad del causante respecto de sus bienes, que deberá respetarse siempre que sea válida y no afecte los derechos que la ley reconoce a los herederos legitimarios.
Además, mientras viva y conserve capacidad para hacerlo, el testador puede modificar o revocar su testamento.
Cada familia y cada patrimonio presentan situaciones diferentes. Un adecuado asesoramiento permite conocer qué parte de los bienes puede disponerse libremente y elegir la forma testamentaria más conveniente.
Planificar anticipadamente una sucesión puede facilitar la transmisión del patrimonio y contribuir a evitar conflictos futuros entre los herederos.